3b6598f18bb0feb53d316452ddee3a5e6a87caae086d2295d9 Cicuéndez acaba en Z: Los fatídicos días de las entrevistas

sábado, 16 de enero de 2010

Los fatídicos días de las entrevistas


Tal como están las cosas en los medios de comunicación, una se tiene que buscar las vueltas y el pan en estos tiempos inciertos. Debido a la caradura de los empresarios que controlan el cotarro (no debido a la crisis, puntualizo), tras cinco años de carrera me he visto obligada a asistir a entrevistas que poco o nada tienen que ver con mi profesión.

Si, en dos días hice cinco entrevistas de trabajo, ¿extraño verdad? Narraré los hechos por orden cronológico, como le gusta al populacho.

Primero, la reunión de grupo el jueves 7 de enero para una empresa llamada Kiabi. Un "recursos humanos" andaluz y sus dos azafatas divinas de la muerte nos reúnen en la Casa de la Cultura de Parla. Nos cuentan lo fabulosa, extensa e internacional que es la empresa, pues proviene del grupo francés Auchan. Y seguido esto nos explican las condiciones laborales.

He de decir que no son tan malas dadas las oferta que te puedes encontrar por ahí, pero puntualizan en que el primer mes, obligatoriamente, tienes que estar 100% para ellos, pues tienen que formarte. Dejo mi curriculum sin mucha esperanza, pues yo sólo quiero una media jornada o fin de semana, y me marcho, no sin antes atender una llamada de Unisono, que me cita para el lunes siguiente. Retomaré más tarde esta historia.

Vuelvo a casa bajo la intensa lluvia y recibo otra llamada, esta vez de Feedback Marketing, que me cita para esa mista tarde. Rebusco en el montón de ofertas y refresco mi memoria: es un puesto de atención al cliente. Antes de partir, veo en mi e-mail una citación para el día siguiente, un trabajo de asesoría y comunicación de energías renovables, pero esa historia vendrá luego.

Al asistir a la entrevista con Feedback Marketing, para mi sorpresa, en una tarde tan nevada como fue esa, la atención al cliente era más bien una búsqueda de primos puerta por puerta para ofrecerles nuevos servicios de Iberdrola. No contenta la señorita que me atiende con intentar tapar el hecho de que tengo que ir casa por casa, se vuelve ruda, grosera y maleducada cuando le digo que no me interesa la oferta.

Salgo de allí y recibo un mensajito de texto. Kiabi, ¿os acordáis de ellos?, me han seleccionado para la dinámica de grupo del día siguiente. Y no sólo eso, Visionary no se qué me llama a las 21.30 de la noche para citarme también al día siguiente (Pienso, ¡caramba!, están muy interesados en mí).

Día siguiente. Viernes 8 de enero. Repasemos el día que nos espera:
A las 10, dinámica de grupo con Kiabi.
A las 12, entrevista en la empresa "citación por e-mail" (no recuerdo su nombre).
A las 17, charla (así me lo dijeron por teléfono) en Visionary no se qué.


Así que comienzo la ronda. La dinámica de grupo no es más que una presentación de los que estábamos allí, comentar nuestras experiencias, aspiraciones, gusto por la empresa y resolución de hipotéticos casos. Recalcan la disponibilidad completa del primer mes, recalco mi interés únicamente por la media jornada, y salgo de allí pitando sin muchas esperanzas de recibir su llamada, que efectivamente, no llegó.

Vuelo cuasiliteralmente para la entrevista de las 12, un local a pie de calle en Puente de Vallecas en el que tengo que pedir la vez como en la charcutería. Al fin mi turno, subo unas escaleritas metálicas de caracol y tres tipos trajeados me miran de arriba a abajo. Uno de ellos me invita a sentarme y me dice que si, al ser periodista, me gusta comunicar. ¿Y por qué? Porque el trabajo consiste en comunicar puerta por puerta las ventajas de Jazztel frente a Telefónica.

Cuando muestro mi desinterés, el chico simpático y agradable que me atendía se volvió grosero y testarudo y entonces me preguntó: "¿qué decía la oferta a la que te apuntaste?". "Asesoría y comunicación de energías renovables", contesto yo.

"Ah, bueno, si también, pero como tú dices que quieres comunicar, te ofrezco telefonía por si te interesa más". De verdad que intenté terminar la entrevista de buenas maneras, pero este chico insistía en convencerme. Así que concluí: "Lo siento, igual que no me guste que me moleste nadie en casa, no quiero ir yo a molestar a nadie". Y por fin pude salir de allí.

Después de este rifirrafe, voy a pasar directamente a la última entrevista, la de los interesadísimos que me llaman tarde y quieren charlar conmigo. Os pongo en antecedentes: la oferta rezaba "Atención a clientes de ONG" (nada de calle, sólo atención). Pues bien, una chica divina de la muerte, como no, nos cita a cuatro personas en su despacho para "explicarnos" todo sobre el trabajo... lo que se cobra, forma de pago, empresas para las que se trabaja, horarios... y entonces dice "¿Dudas?"... respondemos: "Si, en qué consiste el trabajo exactamente"...."Ah pues de lo que nos pidan, estar en stands, ir a las casas, a empresas..." Pero de ochenta sólo pasaréis siete.

Cuando salgo de allí con mal sabor de boca me planteo que hacer si me llaman, acepto el último resquicio de oportunidad laboral o desisto. Finalmente, ellos decidieron por mi, me llaman para decirme que no soy candidata.

En fin, estas son mis cinco entrevistas en dos días, ¡ah no! ¡esperen esperen!... Recuerdan que me citaron para el lunes de una tal Unisono... pues con la nevada que cayó no pude asistir, avisé y no me volvieron a citar.

Ahora sí, aquí acaban mis entrevistas de trabajo con dos conclusiones: una, la venta a domicilio está en alza, empezaré a replanteármelo. Y dos, si alguien está pensando en sacarse una carrera que se saque todas las que pueda, pero que no las deje nunca, porque doy fe de que no sirve para nada ni tu título, ni tu experiencia ni tus ganas si no puedes hacer convenios y sacarles a ellos las castañas del fuego.

Un saludo a todos los parados injustos que hay en este mundo.

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